JMV

JMVJuventudes Marianas Vicencianas

Juventudes Marianas Vicencianas es una asociación a nivel internacional que se encuentra repartida en 65 países de los 5 continentes. En España, al igual que las Hijas de la Caridad, se divide en 9 Provincias Canónicas. Nosotros pertenecemos a la Provincia Canónica de Pamplona que está formada por Navarra, Zaragoza, Teruel y la Comunidad Valenciana.

En España toda esta movida comienza por el año 1979. El 19 de diciembre de 1986 el P. Richard Mc Cullen, Superior General de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad, aprueba los Estatutos de JMV-España, que posteriormente, el 23 de febrero de 1987, son reconocidos por la Conferencia Episcopal Española.

Desde entonces, JMV a nivel provincial ha ido caminando y embarcándose en diferentes proyectos, teniendo como objetivo principal el formar a nuestros jóvenes para que vivan su vocación cristiana al estilo de San Vicente de Paúl, comprometiéndose en la Iglesia y en la sociedad de hoy.

Actualmente forma parte de diversos Consejos de la Juventud y está reconocida como Entidad de Voluntariado en diferentes lugares.

En estos momentos, nuestra Provincia cuenta con alrededor de 1.100 socios repartidos en 23 centros, espacio donde los jóvenes desarrollan su vida asociativa y su vivencia de fe, madurando humana y cristianamente a través de las catequesis, encuentros, diferentes actividades…

Los miembros de JMV siguen el Proceso Catecumenal a través de las  etapas: Infantiles, Juveniles, Jóvenes, Adultos y Comunidades Laicales Vicencianas. El camino catecumenal se propone bajo las formas diferentes en los distintos aspectos de la formación: vida de grupo-comunidad en reuniones los fines de semana, convivencias, campamentos, ejercicios espirituales, acompañamiento personalizado… permiten poner en práctica progresivamente unas bases para una vida humana y cristiana, tanto de los jóvenes como de los responsables.


VALORES DISTINTIVOS

Los miembros de Juventudes Marianas se esforzarán por asumir los valores propios de:

ESPÍRITU DE COLABORACIÓN: Cultivar el valor de las pequeñas aportaciones, colaborando con humildad en la búsqueda del bien común, superando actitudes individualistas.

BÚSQUEDA DE LA VOLUNTAD DE DIOS: Aceptar las mediciones comunitarias para discernir las opciones a realizar, superando protagonismos adolescentes.

SENSIBILIDAD HACIA LAS POBREZAS: Implicar los bienes y cualidades personales en la atención integral a los más débiles de la sociedad, sin dejarse dominar por el consumismo y la publicidad.

TRANSPARENCIA: Vivir honestamente la maduración afectivo-sexual, integrando con gozo la castidad y la fidelidad, sin ceder al espíritu hedonista que nos rodea.