El 18 de febrero de 2026, los estudiantes y el profesorado del centro celebramos el
Miércoles de Ceniza, una fecha muy significativa que da comienzo a la Cuaresma dentro del calendario litúrgico cristiano. Se trata de un día con un profundo sentido espiritual, que nos anima a detenernos, reflexionar y emprender un camino de conversión como preparación para la Pascua.
El Miércoles de Ceniza representa un tiempo de humildad y arrepentimiento. En la celebración, se impone la ceniza sobre la frente de los fieles en forma de cruz, como signo de nuestra fragilidad y recordatorio de que «somos polvo y al polvo volveremos», expresión que alude a nuestra condición mortal. Al recibirla, asumimos también el compromiso de vivir con mayor sencillez y de esforzarnos por mejorar nuestras acciones y pensamientos.
En nuestro colegio llevamos a cabo tres celebraciones para conmemorar esta fecha: dos en la Parroquia de la Misericordia y una en la capilla del propio centro. En todas ellas, don Manuel fue el encargado de imponer la ceniza a los asistentes.
Este gesto no solo simboliza el arrepentimiento, sino también la renovación interior, ya que nos invita a acercarnos a Dios con un corazón sincero y con el deseo de crecer y superarnos.
El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un período de cuarenta días en el que los cristianos se preparan para celebrar la Pascua. Es un tiempo que nos recuerda la importancia de revisar nuestra vida, reflexionar sobre nuestras acciones y apostar por un cambio interior orientado al bien.
A continuación, compartimos algunas imágenes representativas del Miércoles de Ceniza 2026:
El Papa León XIV nos invita, en su mensaje para esta Cuaresma titulado “Esperanza y renovación”, a vivir un tiempo de transformación personal y comunitaria. Inspirado en la encíclica Dilexit te, nos anima a abrir el corazón, orar con la Palabra de Dios y servir a los más necesitados.
La Cuaresma es un momento para renovar la fe y la esperanza, superando la ilusión de un mundo sin Dios y acercándonos a quienes más lo necesitan. Cada acción de caridad se convierte en un paso hacia una comunidad más solidaria.
No basta con rezar: el Papa nos recuerda que la oración con la Sagrada Escritura debe ir acompañada de acciones concretas que cuiden y valoren la vida de todos.
León XIV nos invita a construir una paz “desarmada”, comenzando en nuestro interior y extendiéndola a nuestras relaciones y a la sociedad. Este es un llamado a la reconciliación y al respeto mutuo.
En esta Cuaresma, reflexionemos sobre cómo combinar la fe con la acción, haciendo de nuestro día a día un espacio de esperanza, amor y transformación.
Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal.
